Mi amigo Nelson se va. Vivirá vivir con aquél de quien se ha enamorado y con quien incluso firmará un documento que a la larga le permitirá ser ciudadano de otro país (en donde sí puede casarse). La ocasión ha merecido despedidas y discretas celebraciones. Pero también una liquidación completa de sus objetos personales. El verdadero me voy. Es que cuando te vas en serio el equipaje es un estorbo.
Se llevará algo de ropa y dos o tres cosas que ocupen poco espacio. Pero dejará aquí todo lo demás, que no es tanto pero tampoco poco. Hace algunos días, mensajeó a parientes y amigos varias fotos con todo lo que hay en su depa. No sé si el "escoge lo que quieras, yo te lo regalo" fue para todos o solo para algunos elegidos, como qise creerme. Pero yo le respondí que no, que cómo se le ocurría, que tratara de venderlo, que no sea tonto. Pero al final me convenció de ir y dejarme que le robe algo pequeño: aunque sea un vinito.

