Impresiones sobre una lectura de "Rojo y Negro" .
A ratos simpatizas con él, por su inocencia, por sus sueños. Pero luego lo detestas porque es malvado, egoísta y manipulador. Te cae bien, te cae mal, no lo soportas más, pero luego quieres que
triunfe en sus arriesgadas aventuras amorosas, en sus intrigas laborales o políticas, en los descabellados planes que elabora cuando le da uno de sus ataques de ira, de celos o de idiotez. Esa es la relación que el lector (al menos en mi caso) desarrolla con
Julien Sorel, protagonista de
Rojo y Negro. Lo más curioso del asunto es
que ese ir y venir de desprecio y simpatía es similar a lo que él mismo siente
por todas las personas. Y es que Julien nunca se decide: Los personajes
que lo rodean pueden merecer un día su devoción completa y al siguiente su odio. Son considerados por él sus amigos y enemigos con la misma facilidad, y el cambio se produce una y otra vez sólo en el trancurso de unas horas. Y ello no ocurre por lo que éstos hacen o piensan , sino por lo que
él cree que hacen y piensan
. Casi todo lo que hace Julien está guiado por su
permanente paranoia. Nunca se
entera que su único enemigo es él mismo.